
El enfoque educativo basado en competencias centra el proceso educativo en el aprendizaje, entendiendo éste como un proceso continuo y activo en el que el alumno transforma sus modelos cognnitivos, su interpretación del mundo, sus habilidades para resolver problemas, sus estrategias para relacionarse con otros y para manejar sus estados afectivos.
Este enfoque se ha nutrido con las aportaciones de diferentes teorías acerca de lo qué es y cómo se produce el aprendizaje. Ninguna de ellas ofrece una verdad absoluta, sin embargo, aquellas que proponen que el aprendizaje es un proceso de cambio continuo en el que el alumno tiene un papel protagónico son congruentes con una acción educativa dirigida al desarrollo de competencias. Tal es el caso de las aportaciones de:
Este enfoque se ha nutrido con las aportaciones de diferentes teorías acerca de lo qué es y cómo se produce el aprendizaje. Ninguna de ellas ofrece una verdad absoluta, sin embargo, aquellas que proponen que el aprendizaje es un proceso de cambio continuo en el que el alumno tiene un papel protagónico son congruentes con una acción educativa dirigida al desarrollo de competencias. Tal es el caso de las aportaciones de:
- La teoría del procesamiento de información, la cual enfatiza los procesos internos que se ponen en marcha durante el aprendizaje.
- La teoría del aprendizaje por descubrimiento, en la que Bruner destaca la importancia de la actividad directa del alumno para lograr la comprensión del mundo, así como la aplicación y transferencia del conocimiento.
- La teoría del aprendizaje significativo de Ausubel y Novak, en la que se enfatiza la importancia de los conocimientos previos en la construcción de aprendizajes significativos a partir de estructuras cognitivas personales, con lo cual el alumno logra la memorización comprensiva y da funcionalidad a sus aprendizajes.
- La teoría cognoscitivista, en la que se asume que el aprendizaje es un proceso activo, en el que intervienen factores fisiológicos, cognitivos y afectivos.
- La postura psicogenética y constructivista de Piaget, quien plantea la importancia de la interacción activa con el medio para lograr la re-estructuración de esquemas y la construcción de modelos explicativos de la realidad, con base a los recursos cognitivos previos del alumno.
- La propuesta sociocultural de Vygotsky, según la cual los aprendizaje significativos se construyen a partir de la interacción social y cultural y se fundamentan en las posibilidades de desarrollo del estudiante.
Además de las aportaciones de las teorías antes mencionadas, debemos reconocer que la perspectiva conductista (la cual centra el quehacer docente en la enseñanza), ofrece criterios que sirven para evaluar el desempeño y el desarrollo de competencias a partir de la especificación de las evidencias o resultados de aprendizaje que los alumnos mostrarán a lo largo del proceso educativo.
Es indudable que la adopción de una u otra teoría tendrá repercusiones en el rol que desempeñen alumnos y docentes, así como en las estrategias metodológicas y de evaluación que se instrumenten. Sin embargo, en la selección de una u otra teoría como fundamento del proceso educativo, es necesario que se considere aquella que mejor se ajuste a las características y necesidades de los alumnos, al tipo de contenido, al contexto educativo y a los objetivos de aprendizaje que se espera alcanzar.
Es indudable que la adopción de una u otra teoría tendrá repercusiones en el rol que desempeñen alumnos y docentes, así como en las estrategias metodológicas y de evaluación que se instrumenten. Sin embargo, en la selección de una u otra teoría como fundamento del proceso educativo, es necesario que se considere aquella que mejor se ajuste a las características y necesidades de los alumnos, al tipo de contenido, al contexto educativo y a los objetivos de aprendizaje que se espera alcanzar.